Mi abuela Ofelia y la lágrima infinita

Ella me habla en poesía. No se siente grandiosa, aunque haya hecho grandes cosas.

Ella me habla en poesía. Escucho sus anécdotas tratando de imaginarme caminando a su lado. Tanto me ha contado, y nunca dejan de moverse nuevos sentimientos.

Ella me habla en poesía. Hoy se descubrió ante mí con las palabras precisas, quizás porque sabe que mi alma está enamorada de su espíritu.

Este fue su regalo para mí:

«¡Esa!… La que en el alma llevo oculta;
la que no salta fuera ni se expande
en la pupila. La que a nadie insulta
en un alarde de dolor. La grande,
la infinita y sombría,
la terca, la traidora, la doliente
lágrima de dolor… ¡lágrima mía!
que está clavada en mí profundamente.
La que no da una tregua ni un consuelo
de dulce sollozar. La que me hiere
y no punza, y no obedece, y pone un velo
turbio en mis ojos. La que nunca muere
ni nace en flor de rostro. La que nunca
refrena su latir; la que no intenta
asomarse a la faz y quedar trunca,
y hace la pena interminable y lenta.
Agua de manantial que va en la sombra
tortuosa de mi yo, tierra maldita
donde no nace planta ni se nombra
ningún nombre de amor… ¡Esa infinita
lágrima es de dolor, sorda y amarga,
que llega hasta mis ojos y no fluye
en catarata ardiente! La que embarga
mi ser y en el silencio se diluye…
Gota que cristaliza y se hace piedra,
dolor que se concreta y se resume;
planta parásita como la hiedra
que trepa al corazón y lo consume.
Infinito dolor sin esperanza
de resolverse en líquido siquiera.
Invierno seco y duro que no alcanza
a transformarse luego en primavera.
Nieve perpetua sin ningún deshielo.
Polo desierto que en la ardiente entraña
anhela el húmedo calor del cielo,
que ni lo fertiliza ni lo baña.
Lágrima que no alivia la tortura
de los ojos cansados de infinito.
Lágrima que no cura la amargura;
que no es queja, ni expresión ni grito.
Cántaros secos, áridos, mis ojos.
Páramos sin frescura ni rocío.
Febricitantes de escrutar los rojos
límites del espacio y del vacío.
¡Esa…! La que no llega ni ha llegado
ni llegará a los ojos nunca… ¡nunca!…
Mí lágrima tenaz, que no ha mojado
el Sahara estéril de mi vida trunca;
esa… no la verás, porque en la calma
de mis angustias se ha trocado en perla.
Para verla hace falta tener alma,
y tú… ¡no tienes alma para verla!»

Hilarión Cabrisas.

Tocados por la magia

Foto/Modelo: Lisset Galego

En estos días de incertidumbres, miedos y encierro obligatorio para la mayoría, nos toca reajustar rutinas, establecer metas más cercanas y adoptar nuevas maneras que nos permitan sostenernos, en todos los sentidos, para salir ilesos de los estragos de este evento inesperado.

Como muchos, D’Brujas cerró sus puertas al público hace ya más de un mes, aún así, hemos continuado trabajando ofreciendo nuestros productos para llevar a domicilio.

Al contrario de lo que se pueda pensar, sobre todo porque D’Brujas vende jabón y como producto de higiene se considera el jabón un artículo de primera necesidad, nos montamos la idea de recibir pedidos para entregar casi como una utopía ya que, como público, nos hemos habituado a recibir en casa productos relacionados con la gastronomía y además porque los jabones D’Brujas nunca han sido elegidos para satisfacer únicamente necesidades básicas.

Pero este post no es para hablar de los jabones D’Brujas, es para hablar de las personas que nos eligen, para los que nos siguen desde el inicio, para los que nos recomiendan, para los que regalan nuestros productos sin tan siquiera haberlos utilizado primero, para los que nos impulsan a seguir y nos alientan con palabras de agradecimientos.

Para los nuevos que llegan, para los que han escogido este tiempo para conocernos y eligen regalarse D’Brujas por primera vez.

Sí, la magia está en el aire.

Foto: Claudia

«Son los momentos lindos como estos los que nos hacen elegirlos. Aquí tengo a mi niña emocionada, estamos de cuarentena y D’Brujas nos va a ayudar a hacer SPA en casa»

Claudia. 23 de marzo 2020

Estoy hechizada con cada muestra de cariño, con cada palabra, con cada pregunta.

Foto: Cristina

«Los usaré por primera vez, pues las otras veces que he comprado han sido siempre para regalar»

Cristina, 8 de abril de 2020

Hechizada porque con cada entrega recibimos mucho más de vuelta que el precio del pedido. En este momento tan difícil para todos no podemos hacer otra cosa que agradecer a todos aquellos que siguen apostando por D’Brujas.

«Ya probamos algunos de sus productos. Los polvos suavizantes son el paraíso, un olor maravilloso y te dejan los pies como nuevos… Hoy probé los polvos de limpieza facial de Matcha y están espectaculares. Gracias miles de verás, estoy muy feliz.»

Laura, 19 de abril 2020

No podría poner acá todos los mensajes y fotos que nos envían, pero este post es para cada uno de ustedes. Son nuestra razón para reinventarnos cada día y el regalo perfecto para siete años de duro trabajo.

¡Gracias!